Web de la R.·.L.·.S.·. «Túpac Amaru» Nº 42 Web de la R.·.L.·.S.·. «Túpac Amaru» Nº 42
Fundada en el Vall.·. de Lima el 25 de Setiembre de 1944 e.·.v.·.
Jurisdicción de la Muy Resp.·. Gran Logia del Perú de los AA.·. LL.·. y AA.·. MM.·. - Rito de York


Las Tres Grandes Luces

Por el R.·.H.·. Carlos Prado

Una de las representaciones que más llama la atención del aprendiz masón, es aquella que se ofrece en el límite del Oriente de la Logia, delante del sitial del Venerable Maestro, donde se encuentra el Ara y sobre el que se colocan el Libro de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compás.

¿Son estos elementos simples adornos del templo colocados para facilitar el ceremonial? ¿Cuál es su importancia en la auto-formación masónica? En suma ¿Qué simbolismo encierra esta trilogía en la cosmovisión del mundo?

La respuesta a estas interrogantes son tentativas, y parten de una interpretación personal de nuestros símbolos, conforme a la razón y el discernimiento de un aprendiz masón, que confía en la sapiencia de vosotros, ínclitos hermanos, para pulir este modesto trazado.

Para comprender en su real magnitud la significación que tienen estos elementos en la esencia misma del hombre, debemos remontarnos por unos breves instantes al amanecer mismo de la raza humana, hace 10 millones de años, cuando nuestra estirpe surge en el Africa, en algún momento de la historia.

El homo habilis debió inventar un sistema de representación simbólica para lograr la cooperación con otros hombres en las tareas de consecución de alimentos. Esta primigenia creación del hombre que significó un conjunto de sonidos y códigos –como los vestigios rupestres hallados en Lascaux y Altamira- le permitió luego al homo sapiens forjar herramientas, entre ellos, la escuadra y el compás y crear civilizaciones como la Egipcia, donde reinó en todo su esplendor la construcción y el simbolismo mágico-religioso, y en la cual la masonería tiene hondas raíces.

Es decir, desde el comienzo de la humanidad, el lenguaje simbólico, las herramientas de construcción y la religión, están enraizados en la materia y el espíritu del hombre.

Precisamente la trilogía masónica del Volumen de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compás, se asocian a la energía cósmica y universal y al desarrollo integral del hombre.

El Volumen de La Ley Sagrada contiene la palabra divina, la Escuadra representa la Materia y el Compás el Espíritu y con sus diferentes posiciones, van señalando la evolución que experimenta el masón en su carrera de perfeccionamiento espiritual como obreros de la Paz, de la Armonía, de la Solidaridad y del progreso humano.

En esta cosmovisión del desarrollo de la humanidad, la Escuadra simboliza la Energía en todas sus manifestaciones perceptibles por nuestros sentidos e instrumentos y el Espíritu sería entonces aquella otra clase de energía que representa la inteligencia creadora del hombre, que no es perceptible por nuestros sentidos ni instrumentos.

EL VOLUMEN DE LA LEY SAGRADA.

Cuando leemos el Lindero XXI, encontramos que una Logia para ser debidamente constituida, debe mantener abierto sobre el Ara, durante sus trabajos: un Libro de La Ley como que contiene la voluntad revelada por el G.·.A.·.D.·.U.·..

En nuestro Rito éste es el volumen de la Ley Sagrada o Biblia, conjunto de libros que constituyen el Antiguo y Nuevo Testamento, cuya colección es denominada, también, "Sagradas Escrituras" por contener, según la tradición milenaria, la revelación dada por Dios a los hombres para obtener su salvación. En sus páginas está inspirado nuestro Ritual, donde encontramos referencias al Antiguo Testamento y a sus bellas leyendas de profundo significado moral.

La interpretación de sus textos es enormemente compleja, por cuanto el sentido de muchas palabras clave, en las lenguas en que se escribieron originalmente, no nos ha sido legada con precisión.

Sin embargo, lo que en Masonería cuenta siempre es el valor indudable del simbolismo bíblico, generador de analogías aptas para el desarrollo espiritual. Lo «sagrado» es, para nosotros, lo consustancial, lo homologable con la naturaleza profunda del Hombre. Por ello damos a la Palabra uno de los valores máximos en nuestra escala simbólica.

En este sentido, sobre el altar de la Logia es posible colocar, también cualquiera de los «libros sagrados» existentes, como manifestación de la intención iniciática del trabajo de los hermanos. El Zend-Avesta de Zoroastro, los Vedanta, El Bhagavad Gita, en la India o el Zohar de los cabalistas, por citar libros consensuados.

Sobre el Volumen de la Ley Sagrada se sitúan la Escuadra y el Compás, simbolizando, respectivamente, lo terreno y lo universal, lo concreto y lo abstracto, lo perceptible a través de los sentidos corporales y aquello que representa un «ir más allá» de lo inmanente.

LA ESCUADRA.

Es un instrumento compuesto por dos líneas que se unen formando un ángulo recto de imprescindible necesidad en el arte de la construcción. Operativamente sirve para ver si los ángulos y las rectas que se comparan con ella están bien realizados.

Al obtenerse de la unión del nivel (igualdad) y la plomada (rectitud) es una herramienta perfecta y la masonería especulativa la recoge principalmente con el simbolismo de recordarnos la rectitud, la equidad, la justicia y la virtud, pues no debemos olvidar nunca que el fanatismo y la intolerancia con el exceso de la ambición personal, han sido los factores más gravitantes y los causantes principales de los peores males que ha sufrido la humanidad en todos los tiempos.

EL COMPAS.

Es un instrumento geométrico más preciso, destinado a trazar círculos y medir ángulos. Es por tanto el símbolo de la inteligencia y la energía creadora que guía nuestros pasos hacia por el camino de la perfección con aquella regularidad que nos enseña el Ritual hasta alcanzar la Suprema Sabiduría.

El Compás como la tercera de las Luces inanimadas del Templo, representa la solidaridad masónica que a su vez significa la fraternidad entre todos los hombres. Fraternidad y solidaridad con el amigo y con el extraño. Solidaridad con la fortuna y con la adversidad; con la gloria, con la felicidad y con el bienestar de los demás seres.

En cada Tenida del grado de Aprendiz Masón, vemos sobre el Volumen de la Ley Sagrada, al Compás o simbólicamente el Espíritu, velado por la Materia, en este caso la Escuadra.

Esta imagen nos presenta dos ángulos distintos, uno móvil con el vértice hacia arriba o hacia el Oriente, y el otro fijo y octogonal con el vértice dirigido hacia abajo o hacia el Occidente.

El ángulo recto, formado por la Escuadra, es el emblema de la fijeza, estabilidad y aparente inflexibilidad de las leyes físicas que gobiernan el reino de Occidente o de la materia. Los dos lados que concurren a definirlo se encuentran a distancia angular de 90 grados, que corresponde a la cuarta parte de la circunferencia y al ángulo del cuadrado. La Escuadra simboliza así una esclavitud aparente de la cual debe libertarse rectificando y dirigiéndose hacia el centro todos sus esfuerzos.

El ángulo recto es también símbolo de la lucha de los contrastes y de las oposiciones que reinan en el mundo sensible que deben resolverse en la armonía que viene del reconocimiento de la unidad interior.

El Compás es el símbolo de la inteligencia creadora que debe dominar el mundo objetivo por medio de la comprensión de una realidad superior. La punta que hace centro, representa, simbólicamente, al hermano, y el círculo que encierra la otra, nos representa el campo de acción sin límites, en que éste hermano irradiará la Luz, principios morales, intelectuales y masónicos. El ternario superior que debe dominar sobre el cuaternario inferior, o sea el dominio del Cielo sobre la Tierra.

Así lo que al inicio de nuestra presencia en el Taller como aprendices, podríamos considerar como un detalle sin importancia, de colocación de las Joyas sobre el Ara, reviste una enorme trascendencia, pues nos indica en cada Tenida que el compás simboliza el devenir, el progreso, la evolución, el trabajo intelectual del masón abierto a todas las inquietudes sin la rigidez de la Escuadra, que representa el mundo de la apariencia o la realidad objetiva con sus límites fijados por las leyes, con un determinismo del cual aparentemente no podemos escapar..

Sin embargo, el camino a la libertad se encuentra aquí mismo, por medio la conquista de nuestra propia realización espiritual. Esta liberación del espíritu no podría producirse por el conjuro de un ritual, sino por el perfecto conocimiento de los valores trascendentes que encierra en potencia todo hombre que nace a la vida masónica, de modo que aumente paulatinamente el predominio del Compás sobre la Escuadra, o lo que es lo mismo, el dominio del Espíritu sobre la Materia hasta conquistar nuestra total liberación.


Trabajamos todos los lunes, a las 8:00 p.m., en el Gran Templo de las Logias Fundadoras. Calle Los Halcones 521 - Surquillo.

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